divendres, 12 de desembre de 2008

Phenomenology of Landscape/Fenomenología del paisaje

[English]

Signaling cultural heritage is becoming more and more common. We just pass around an archeological site and we are delivered hundreds of informations. From scientific data we can learn to interpret the remains and “visualize” them the way how the site was organized. However,we can also close the eyes, listen to the noise of the wind and smell the typically Mediterranean vegetation of the zone and receive exactly the same sensory stimulus that the prehistoric inhabitants of that place got. In the same way, we can open the eyes and observe attentively the environment to discover the same orographic cross sections, the same rocks, even the same vegetation and fauna. This will not be possible if we observe the site through a metal screen or surrounded by panels of great dimensions that they treat to explain what we might know easily through other ways by ourselves. The deployment of information in situ blocks the access to the rest of experiences.
It is necessary to find a system which allows to approach the experience of the discovery of the patrimony without conditioning this experience. We have to decide if we need to have a big deal of static information or a tool which allows us to discover, and that stimulates our curiosity and interest in what we discover. Which,
beyond to name things, introduces this concept of interconnection among all elements that form a whole which we call heritage. A system that has as a goal to put in touch people of the territory with their heritage, and facilitates the identification with these elements. Constructing this identity from the direct relation
between people and what describes them.
Plinus the Young, in the first century, in a letter in which describes his home of the Toscana, says: “When you contemplate the set of the region from the mountain, it will invade you a great pleasure, since what you will see. it’s not some simple lands, but a picture of a landscape of great beauty”. And it describes later the emotion that he feels in the face of “the charming show of the vineyards” that he sees from his window.
We can imagine as well a roman citizen of Roses observing from some lifted point a show comparable to what describes Plinus the Young in the Toscana. The plain from the lap of the mountain range of Verdera and the sea, and the houses of Roses at its feet. He could see the same sunset we can see today, hear the singing of the same birds and smell the same smells of plants and flowers. Visual, sound and olfactory landscape.
We have to imagine the ancient settlers touched by the observation of the landscape that surrounds them, breaking the exclusively analytic or documentary vision that we have of the persons that have lived before us. We have
to understand them as our neighbors of past periods, that have been born, learned, played, worked, traveled, and die in the same fields that now we cultivate, or walk through. Searching the link between us and them will make us understand the remains of the past as our own inheritance. It is not a field exclusive to experts and scientists: it is our reality, our environment, our past connected directly with our present and future. And we have to be able to stimulate the research in some ways to make these bonds visible.

[Spanish]

Señalizar el patrimonio cultural se está volviendo cada vez más común. Paseamos por un recinto arqueológico y se nos bombardea con centenares de informaciones. A partir de los datos obtenidos por los científicos podemos intentar interpretar los restos y "visualizar" cómo el lugar debía ser en el pasado. Sin embargo, también podemos cerrar los ojos, escuchar el sonido del viento y oler la típica vegetación mediterránea de la zona y recibir exactamente el mismo estímulo sensorial que los habitantes prehistóricos de la zona obtuvieron. De la misma forma, podemos abrir los ojos y observar las mismas secciones orográficas, las mismas rocas, incluso la misma vegetación y fauna. Ello no sería posile si tenemos que observar el sitio a través de una reja metálica o rodeada por paneles de grandes dimensiones que intentan explicarnos lo que fácilmente podríamos haber averiguado por nuestra cuenta. La presentación de información in situ bloquea el acceso al resto de experiencias.
Es necesario descubrir un sistema que nos permita acercanos a la experiencia del descubrimiento del patrimonio sin condicionar la experiencia. Hemos de decidir si necesitamos una gran cantidad de información estática o una herramienta que nos permita descubrir, que estimule nuestra curiosidad y el provocar el interés en aquello que descubrimos. Así, además de nombrar las cosas, introducimos este concepto de interconexión entre todos elementos que forman una relación directa entre las personas y aquello que las define.
Plinio el Jovene, en el primer siglo después de Cristo, en un carta en la que describe su casa de la Toscana afirma: "Cuando contemplas el conjunto de la región desde las montañas, te invade un gran placer por lo que ves. No son simples terrenos, pero una imagen de un paisaje de gran belleza." Seguidamente describe la emoción que siente frente el "la encantadora visión de las viñas" que ve desde la ventana.
Podemos imaginarnos igualment un ciudadano romano en Roses, observando desde un punto elevado algo comparable a lo que Plinio describe en la Toscana. La meseta desde la montaña de la Verdara, el mar, las casas de Roses a sus pies. Si vamos hoy allí podremos ver el mismo atardecer que él veía, escuchar cantar a los mismos pájaros y oler las mismas plantas y flores. Un paisaje visual, auditivo y olfactivo.
Hemos de imaginarnos a esos antiguos pobladores emociones por la observación del paisaje que los rodea, rompiendo con la visión exclusivamente analítica o documental de las personas que vivieron antes de nosotros. Hemos de entender a nuestros vecinos de épocas pasadas que nacieron, aprendieron, jugaron, trabajaron y murieron en los mismos campos que ahora cultivamos o por los que paseamos. Buscar un enlace entre nosotros y ellos que nos permita entender los restos de un pasado como nuestro propio patrimonio. No es un campo exclusivo de expertos y científicos. Es nuestra propia realidad, nuestro entorno, nuestro pasado, conectado directamente con nuestro presente y nuestro futuro. Y tenemos que poder estimular la investigación de forma que haga que estos enlaces sean visibles.